El pasado 28 de enero llamó mi atención en tuiter una conversación sobre uno de mis temas preferidos: el uso y abuso del término privatización. Me irrita la utilización interesada del término privatización, en los unos y en los otros; y trato de ser prudente con ambos, porque no suele ser un tema a ventilar en 140 caracteres. Pero claro, cuando se combina el desconocimiento del término con el chascarrillo partidario de turno, pues ya no me puedo resistir. Ese día encontramos una versión muy particular del Y LOS ERES QUÉ:

Sobre el desarrollo de la conversación, nada reseñable: un intento inútil de explicar la diferencia entre externalizar servicios, concertar servicios públicos y los modelos concesionales de servicio sanitario integral. Para el periodista no cabía matiz, ni desarrollo de conceptos, ni nada: los que afirmamos que no tienen punto de comparación unos modelos con otros somos unos hooligans sociatas sin criterio.  Fue un poco lamentable, porque esta sierva del señor es una firme defensora de una (adecuada) colaboración público privada (he trabajado unos cuantos años sobre el tema), pero a quién le importa eso cuando más que argumento se tira de argumentario. El caso es que para acabar de arreglarlo yo utilicé un argumento ad hominem (lo que antes yo conocía como mandar a escaparrar)

En fin, que no hice ningún servicio a tuiter ni a la humanidad. Mal.

Pero esto no fue lo más interesante de la jornada: pasado un tiempo apareció un alegre personaje: Jorge Llorente

Al principio me pareció un friqui de la contratación pública (como yo), empeñado en aclarar términos que la gente suele desconocer. Y me pareció interesante.

Pero claro, algunos juicios de valor y la imprecisión interesada de algunos datos, me alarmaron: ¿y si estaba hablando con algún tipo de perfil falso?

Cuando descubrí que su foto era de un banco de imágenes, y cómo salió corriendo al decírselo, continué estudiando su labor divulgadora. Jorge Llorente es un chico que dice en su bio “España, MKT On-ine, ecomercio, harto de los politicos, harto de los chorizos, Dimite ya! tu tiempo paso.” El pobre, además de estar harto de los políticos, está enfermo muy a menudo, por eso se dedica a glosar las maravillas del Hospital de La Ribera:

Pero lo más notable es cómo se dedica a poner A PARIR a los profesionales de centros públicos:

En fin, un ciudadano anónimo (y tan anónimo, no tiene cara) que se dedica DESINTERESADAMENTE no sólo a defender la gestión del Hospital de La Ribera, sino el propio modelo concesional, y hasta defender las memorias de gestión y los pliegos de licitación. Ciudadanía informada.

Me quedo con dos cosas. La respuesta de Ribera Salud, la niña bonita por la que bebe los vientos Jorge Llorente:

Y la respuesta del periodista. Prefirió los datos de un REPLICANTE que escupe datos en tuiter a la conversación con una persona:

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