Pena de twitter

El episodio Zapata da por finalizada la orgía intelectual y gráfica de la política 2.0; hemos pasado años colocando el 2.0 incluso el 3.0 (WTF!) a cualquier elemento político a promocionar: alcaldes 2.0, ayuntamientos 2.0 y tres millones de BIOs en tuiter en las que junto al nombre de tu pueblo ponías dospuntocero y a correr.

Se acabó el nuevo paradigma relacional, el nuevo espacio principal de activismo político. Si Usted participa activamente en las redes sociales, será mejor que anote las nuevas normas 2.1:

  • Twitter es un medio hostil y adverso para el cargo público (diabólico, dijo esta semana Juan Cruz). Si quiere estar allí, construya un perfil blanco, gestionado por equipos, y prepárese para la catarata de lugares comunes y compromisos vacuos. Evite la confrontación y, ya puestos, el diálogo mismo.
  • El medio natural del político es “el encuentro digital”; un oasis en el desierto para el político amenazado y los medios tradicionales. Ambos disfrutan de esta fórmula, los unos en tráfico y el otro en tranquilidad. En los encuentros el político podrá contestar sin presiones un 90% de preguntas de compañeros citados para la ocasión y al resto responderá con fórmulas de laboratorio.
  • El político requerirá de un ejército de perfiles que le den relevancia en la red. Si Usted es una persona normal, con intereses diversos, abra un perfil falso para llevar a cabo estas tareas. No desde el anonimato sino desde la fantasía pura de gestionar diez perfiles, Usted colaborará con la causa mucho más eficazmente que siendo una persona reconocible y con influencia. Porque la influencia viene del ingenio y la interacción, y de ambas, todos los males; como las palabras malsonantes o el sarcasmo.
  • Si Usted es el político mismo, es decir, esa persona infecta que dedica parte de su tiempo a los problemas de su entorno, renuncie a estar en redes sociales. Si estuvo en redes sociales, renuncie a ser político. Como un certificado de penales, o un análisis de drogas, muestre en su organización su irrelevancia digital. Discutir en redes es para trolls o para perfiles falsos, no para ciudadanos de pro. La sociedad está preparada para perdonar que Usted conduzca bebido, que atropelle a policías, pero no para descubrir un chascarrillo desafortunado entre 100.000 mensajes en ocho años. Las disculpas sinceras son admitidas en analógico, pero si Usted lamenta un tuit e incluso lo borra, será doblemente amonestado y no habrá redención posible. Será más fácil localizar en la red la polémica por su traspiés tuitero que una sanción en el BOE (la cual es natural, porque somos humanos).

Mi consejo, político 2.1, es que si quiere optar a un cargo público, de los de verdad, opte por borrar todo su legado digital, como un faraón borrando cartuchos, o renuncie a la actividad política, que quedará reservada para aquellos que desprecian las redes sociales y a quienes las habitan desde perfiles falsos, una manera de actuar mucho más acorde con el servicio público.

González Pons sosteniendo un tuit absurdo entre manos

Godwin es catalán

El pasado 22 de febrero, la alcaldesa de la tercera capital de España se quedó en blanco en un discurso. Al parecer, tenía un discurso tan trabajado que al quedarse “en blanco fue produciendo una espiral de quedarse en blanco” (sic).

Vamos, que se quedó en blanco.

Al día siguiente, en un episodio inédito en sus veinticuatro años de alcaldía, pidió disculpas

Pero este episodio de responsabilidad, de contrición, de humanidad al fin y al cabo, duró lo que tarda una falla de poliestireno expandido en arder.

Y como en Valencia Godwin es catalufo, la culpa (también de esto) la tienen los catalanes.

Y un poco los comunistas

Riberaliebers, pasión por el Modelo Alzira

El pasado 28 de enero llamó mi atención en tuiter una conversación sobre uno de mis temas preferidos: el uso y abuso del término privatización. Me irrita la utilización interesada del término privatización, en los unos y en los otros; y trato de ser prudente con ambos, porque no suele ser un tema a ventilar en 140 caracteres. Pero claro, cuando se combina el desconocimiento del término con el chascarrillo partidario de turno, pues ya no me puedo resistir. Ese día encontramos una versión muy particular del Y LOS ERES QUÉ:

Sobre el desarrollo de la conversación, nada reseñable: un intento inútil de explicar la diferencia entre externalizar servicios, concertar servicios públicos y los modelos concesionales de servicio sanitario integral. Para el periodista no cabía matiz, ni desarrollo de conceptos, ni nada: los que afirmamos que no tienen punto de comparación unos modelos con otros somos unos hooligans sociatas sin criterio.  Fue un poco lamentable, porque esta sierva del señor es una firme defensora de una (adecuada) colaboración público privada (he trabajado unos cuantos años sobre el tema), pero a quién le importa eso cuando más que argumento se tira de argumentario. El caso es que para acabar de arreglarlo yo utilicé un argumento ad hominem (lo que antes yo conocía como mandar a escaparrar)

En fin, que no hice ningún servicio a tuiter ni a la humanidad. Mal.

Pero esto no fue lo más interesante de la jornada: pasado un tiempo apareció un alegre personaje: Jorge Llorente

Al principio me pareció un friqui de la contratación pública (como yo), empeñado en aclarar términos que la gente suele desconocer. Y me pareció interesante.

Pero claro, algunos juicios de valor y la imprecisión interesada de algunos datos, me alarmaron: ¿y si estaba hablando con algún tipo de perfil falso?

Cuando descubrí que su foto era de un banco de imágenes, y cómo salió corriendo al decírselo, continué estudiando su labor divulgadora. Jorge Llorente es un chico que dice en su bio “España, MKT On-ine, ecomercio, harto de los politicos, harto de los chorizos, Dimite ya! tu tiempo paso.” El pobre, además de estar harto de los políticos, está enfermo muy a menudo, por eso se dedica a glosar las maravillas del Hospital de La Ribera:

Pero lo más notable es cómo se dedica a poner A PARIR a los profesionales de centros públicos:

En fin, un ciudadano anónimo (y tan anónimo, no tiene cara) que se dedica DESINTERESADAMENTE no sólo a defender la gestión del Hospital de La Ribera, sino el propio modelo concesional, y hasta defender las memorias de gestión y los pliegos de licitación. Ciudadanía informada.

Me quedo con dos cosas. La respuesta de Ribera Salud, la niña bonita por la que bebe los vientos Jorge Llorente:

Y la respuesta del periodista. Prefirió los datos de un REPLICANTE que escupe datos en tuiter a la conversación con una persona:

Old Journalism

Para darles de comer aparte

Recuerdo que hace muchos años antena3 entrevistó a Jesulín de Ubrique. Eran los tiempos en que estaba arruinado y, en un Ambiciones cutre en el que sólo quedaba Currupipi, recordaba su nada brillante carrera taurina y su aventura musical. Cuando el entrevistador le pidió una reflexión final, consciente de lo triste que le estaba quedando el relato y de lo casi sórdido que resultaba verle escuchar su cd en un reproductor del pryca, a modo de resumen vital, dijo:

Durante un tiempo fui alguien a quien había que dar de comer aparte.

No toreaba bien, no cantaba mejor, pero era famoso i prou.

Jesulín fue pionero de un modo de vida que hoy en día es más que mainstream. Empezó por alimentarlo la tele y hoy la tele se alimenta de él: ser famoso por no hacer nada, no hacer nada y ser famoso.

Me preocupa poco que esta manera mediocre de moverse por la vida se imponga en televisión, lo que de verdad me jode es que una versión mucho más jevi de esta indolencia se haya impuesto en el panorama político como código de conducta.

No voy a mencionar a nadie en concreto, porque eso supondría destacar algo en algo, y ni si eso ocurre; observen consejeros, ministros, presidentes, diputados… en su quehacer diario: se supone que están donde están para llevar a cabo un programa de gobierno, cumplir unos objetivos,… Y, si fuera posible, que programa, objetivos y resultados formaran parte de un mismo plan armonioso. Pero no, tenemos una (gran) panda  reunión de políticos dedicados a anunciar cada mañana datos aislados como quien lee los posos del café. Da igual que los datos dejen escaso margen a la interpretación o que directamente sean las trompetas del apocalipsis, el grupo se reúne cada mañana a repetir un mantra, #saldremos, antología del troleo en ambas direcciones.

Sirva como ejemplo el 11 de septiembre, el día que Fabra vaticinó que en la Comunitat Valenciana no se celebraría nada, y vaya si acertó: ese día descubrimos que pese a haber recibido 10.835.000.000 €, el Consell acumulaba 5.000.000.000 € de impagados. Ese día, buscando en un conseller al azar algo de luz, una explicación, una esperanza, ALGO… descubrimos:

Ole tú. Para darles de comer aparte. Y a qué precio.

Devuélveme mi tiempo, maldito Apple Store

*antes de nada quiero disculparme porque odio los posts largos. Trataré de explicarme rapidito. Amén.

Esta penosa historia empieza un día de junio en el que mi iphone 4s cae al suelo sin la funda adecuada y se le rompe la pantalla en pedacitos. Los usuarios del (maldito) Iphone ya hemos asumido que es un móvil que debe ir SIEMPRE con funda, y además buena, pero en fin, eso sería material para otro post. Resignada a repararlo y consciente de que tendría que pagar, reservé cita en la muy ilustre Apple Store de Valencia City, donde me explicaron que por el precio de la pantalla me daban un nuevo terminal, bla bla bla… 199 € IVA incluido.

Volví a mi hogar con mi terminal nuevo y empezaron los problemas. No es que me falle el pulmón de acero, es cierto, pero el (maldito) iphone no se conectaba al wifi y se desconectaba solo. Muchos entenderéis la enorme frustración que representaba ver aparecer y desaparecer la peineta del extremo izquierdo del móvil. A otros os la sopla. Normal.

El caso es que tras muchos días de reconfigurar la wifi, restaurar el móvil,… Decidí que por mucha pereza que me diera, tenía que volver al Apple Store. Abrí la APP correspondiente y descubrí que los miércoles tenía como mucho cita para el lunes siguiente, y así eran todos los intervalos. También descubrí que nunca se cancelaba ninguna cita, ES UN SISTEMA MÁGICO EN EL QUE NUNCA NADIE CANCELA CITAS NI HAY HUECOS DE ÚLTIMA HORA. Alabado sea Apple.

Preparé todos los detalles de mi tediosa y analógica vida para estar en Apple Store a las 12:10… y llegué tarde… Cuando entré en la pulcra y luminosa tienda de la Calle Colón ya eran las 12:20. Subí a hablar con “el chico del ipad verde” y al decirle mi nombre miró la pantalla y me dijo “no está tu nombre, si has llegado diez minutos tarde se habrá cancelado” y se dio media vuelta y se fue. Paleta de mí, intoxicada por años de comprar en establecimientos anticuados, pensé que el chico se había largado a buscarme otra cita, pero no… Mientras esperaba, otra señora llegaba también tarde y a ella sí que le explicaron que la cita estaba cancelada por haber transcurrido 10 minutos y que podían darle la hora de… ¡LAS 19:30!. La señora, que llevaba la pantalla hecha un puré, preguntó si de verdad tenía que esperar siete horas para que la atendieran, y el chico del Ipad verde le aclaró: “no, puede Ud. ir a casa y volver a las siete y media.”😮

Cuando en ese momento descubrí que nadie me iba a atender, que había perdido la mañana y que me volvía a l’Eliana con mi móvil consume-datos enloquecido, pedí la hoja de reclamaciones, la de papel, la de toda la vida. El encargado me atendió de manera exquisita, quedándome claro que:

  • Debía estar agradecida porque Apple me cambia el terminal entero por el precio de una pantalla.
  • Debía estar agradecida porque me lo daba en el mismo momento, sin  tener que esperar.
  • Y que, aunque es cierto que en ningún sitio del mail de confirmación de reserva, ni en la app de apple store aparece la norma ABSURDA de que si te retrasas 10 minutos se cancela la cita irremediablemente, yo debería haber entrado en apple.com, ahí en store, después en genius bar, y en genius bar, ABAJO DEL TODO, haber abierto “condiciones de uso” para conocer la famosa regla de los 10 minutitos.

Este amabilísimo chico me descubrió una nueva categoría de dependiente: yo conocía (aparte de los exquisitos) el prepotente, el negligente,… pero este era un CREYENTE, un feligrés de la manzana que se negaba admitir la más mínima mácula en el sistema de atención al cliente de Apple, en la web y si me apuran ¡en el móvil mismo!. Todo son cosas que debemos asumir por el extraordinario privilegio de utilizar productos apple, eso es lo que se respira en Apple Store.

Comprendo que alguien pueda llegar a pensar que trabajando (o visitando) el Apple Store Valencia se teletransporta al SoHo neoyorquino, y se sienta Carrie Bradshaw llevando a arreglar su macbook, y que, en esa atmósfera de cosmopolitismo y sofisticación, piense cuando le dicen que para arreglar el móvil tiene que volver a pedir cita y regresar a las siete horas, “¡QUÉ IMPORTA!, APROVECHARÉ PARA PASEAR CON UN TÉ HELADO DE STARBUCKS”… Pero yo no: vivo atrapada en mi visión paleta de la vida, confiando en que cuando me venden un móvil malo me deben atender de la manera menos gravosa para el cliente. Y por eso me fui amargada a por mi coche, pagando 2’45 € de parking por no haber conseguido nada, y con ganas de coger mi macbook air, el ipad, el ipod y las madre que los parió y mandarlos a Cupertino.

Y mientras lamento haber incumplido las severas leyes del usuario de Apple

, comprobaré si Apple cumple las nada severas leyes españolas.

¡Actualización!

Ayer lunes volví a apple store con mi nueva cita. Llegué con 15 minutos de antelación (o lo que yo llamo impuntualidad inversa) y el chico del ipad verde me atendió enseguida. Desde mi taburete pude ver cómo el chico del ipad verde se desvivía por buscar nueva cita a los que se les había cancelado, incluso tratando de encajar los huecos… fue un poco como mi propio show de truman; todo lo que el otro día funcionaba mal, ayer funcionó perfectamente. Muchas gracias a Jordi, que fue un encanto, y todos los que me han dado consejos, especialmente hacer uso de applecare para evitar desplazamientos. A los macmonguers que os habéis dirigido a mí como si fuera paco martínez soria en la ciudad no es para mí, os deseo muchas tarjetas de itunes, que supongo que es cómo os paga la compañía la defensa irracional de sus aspectos mejorables.

Trataré de utilizar los métodos de contacto con apple para que incluyan las advertencias sobre puntualidad en las confirmaciones de cita. Será mi particular nano granito de arena para que este mundo sea un lugar mejor donde consumir.

Fdo: Juana de Arco.

“Pásame ese pacto, que hoy me encuentro mucho mejor”

Cuentan las leyendas hospitalarias que algunas personas, cuando están cerca de la muerte, sufren una momentánea pero intensa recuperación, como si les fueran concedidos unos instantes de bienestar y lucidez para despedirse de los suyos. Lamentablemente, bien sea porque no son conscientes de su estado, bien porque ninguno estamos hechos para los momentos trascendentales, mucha gente dedica esa pausa del destino a decir “Oye pues me encuentro mejor” o “Dame un poco de agua”, destrozando toda posibilidad de despedida profunda.

Viendo este titular y desde el desprecio profundo que me merecen muchas de las decisiones del actual gobierno, pero muy especialmente la indigna reforma de la regulación de la interrupción voluntaria del embarazo, lamento profundamente que mi partido, en estado grave, se escaquee de la UCI para echarse un pitillo.

Podrán ser los pactos sobre tótems sagrados como Bruselas o la Ley de Transparencia, pero la realidad es que nuestro interlocutor trabaja entre encuentro y encuentro para privar de su derecho a decidir a todas la españolas, condenándolas a más desigualdad y provocando que el azote de la crisis (que supongo que es lo que queremos atenuar con la oferta de pacto más global) lo vayan a sufrir de manera más cruda e injusta.

El partido que nos queda

Últimamente poner la tele en determinados programas en prime time supone encontrarse con: a) ex ministros del psoe arrepentidos que acuden a expiar sus pecados; b) políticos del psoe en activo que buscan un espacio para explicar lo que han hecho esa semana en el parlamento que toque, en el momento que les dan entre algún matamoros y los anuncios.

No me preocuparía si estas muestras absurdas de pretendida transparencia o accesibilidad no se combinaran con la convocatoria de ruedas de prensa sin preguntas. No entiendo nada. Ni entiendo a compañeros y excompañeros que dan más explicaciones sobre su gestión a Évole que a la propia organización, ni entiendo a una organización que ve más oportuno justificarse ante Jordi González que dar una explicación coherente de lo votado o lo propuesto a los periodistas convocados en sede parlamentaria.

Por otro lado, empezamos la temporada navideña recogiendo juguetes y alimentos no perecederos en nuestras casas del pueblo (por no hablar de la donación interruptus al banco de alimentos). Ahora sí que no entiendo nada. Me considero una persona con sensibilidad solidaria, si es que este término existe. Soy socia de ONGs, participo de eventos solidarios siempre que puedo, cuando cantaba en un coro he visitado residencias y cantado villancicos, vendido rifa… Pero no se me ocurre que el lugar de estas acciones sea el partido, y aún menos: me parece grave que cuando fracasamos en la tarea política, cuando estamos faltando a nuestro deber por acción u omisión, nos lancemos a la diversificación de repartir comida o ropa… ¿es así como pretendemos reconciliarnos con nuestros votantes o con la ciudadanía en general?.

Respeto todas las acciones que llevan a cabo las diferentes asociaciones y ONGs, las urgentes y las permanentes; creo que son un indicador de salud social, que reflejan la vitalidad de una comunidad; pero también pienso que los partidos tenemos la responsabilidad de encargarnos de unas tareas muy concretas (a las que además van unidas innegables situaciones de privilegio) en las que además somos insustituibles (y por lo que parece ahora, ininteligibles).  ¿Quién dará cumplimiento a nuestros programas o compromisos mientras nos dedicamos a hacer lo que ya hacen otras entidades de nuestros pueblos? ¿Hemos renunciado a mejorar las condiciones de vida de la gente desde la acción política?

¿De verdad es el momento de recoger legumbres?